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La Calle Marqués de Larios o Calle Larios se remonta a finales del siglo XIX y está considerada una de las calles más elegantes de España. Debe su nombre a D. Manuel Domingo Larios y Larios, II Marqués de Larios, principal promotor económico del proyecto, y el Ayuntamiento le dedicó una estatua al inicio de la calle (obra de Mariano Benlliure) como reconocimiento.
Su construcción respondió a un motivo muy concreto, la insalubridad del antiguo entramado de callejuelas del trazado musulmán, donde se concentraban tabernas, posadas y albergues con poca ventilación y saneamiento, lo que favorecía brotes epidémicos.
Además, se buscaba abrir una vía directa que conectara la Málaga antigua con la zona nueva del Parque y la Alameda. El diseño del trazado fue del arquitecto municipal D. Manuel Rivera Valentín, y los proyectos de las edificaciones y la dirección de obra recayeron en D. Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, que introdujo influencias de la escuela de Chicago con un aire europeo inspirado en los bulevares parisinos.
La Calle Marqués de Larios está en pleno centro histórico de Málaga y une dos puntos que cualquier visita termina pisando: va desde la Alameda Principal hasta la Plaza de la Constitución.
Además, es una calle pensada para pasear por que es amplia, recta y muy fácil de ubicar, con ese aire señorial de edificios simétricos que hace que sea imposible confundirla con otra. Entre compras, terrazas y celebraciones, se ha convertido en el escaparate social de la ciudad: si hay ambiente en el centro, casi siempre está pasando aquí.
La Calle Marqués de Larios nace a finales del siglo XIX como una solución muy concreta: abrir una gran vía donde antes había un entramado de callejuelas del antiguo trazado musulmán, con hacinamiento y falta de higiene, ventilación y saneamiento, que favorecía los brotes epidémicos.
A esa necesidad sanitaria se sumó otra igual de práctica: crear un eje que conectara la Málaga antigua con la nueva zona que crecía hacia el Parque y la Alameda. El Ayuntamiento impulsó el proyecto en 1880 y la familia Larios asumió buena parte de la financiación, quedando al frente de una obra que terminó dando forma al gran salón del centro.
Al recorrer Calle Larios lo primero que se nota es que todo encaja una calle amplia y recta, flanqueada por edificios simétricos que mantienen una misma línea y proporción. El trazado fue del arquitecto municipal Manuel Rivera Valentín, y el conjunto de los proyectos y la dirección de obra correspondieron a Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, que trajo a Málaga influencias de la Escuela de Chicago y el aire europeo de los bulevares parisinos de Haussmann.
Esa armonía se sostiene en decisiones muy concretas ya que son doce manzanas con edificios de la misma altura, y esa altura coincide con la anchura de la calle, lo que refuerza la sensación de equilibrio. Las esquinas redondeadas también tienen una razón que es facilitar el paso del viento del mar por su cercanía, en una época en la que el saneamiento era deficiente y ventilar el centro ayudaba a limpiar el aire.
Además, fue una vía muy avanzada para su tiempo: viviendas con techos altos, columnas metálicas en la estructura, suelos hidráulicos, saneamiento propio, agua corriente y dos baños por vivienda. Incluso se pensó la orientación para dejar entrar el sol en invierno y evitarlo en verano.
Y un detalle que hoy casi nadie imagina, el pavimento original era de madera, colocado de punta a punta. No solo aportaba un acabado señorial, también absorbía el ruido de carros y coches, y por eso los malagueños la apodaron el salón de baile.
La estatua del Marqués de Larios al inicio te sitúa en el arranque de la calle y explica quién impulsó económicamente la obra
El recorrido entre Alameda Principal y Plaza de la Constitución es la idea principal de Larios una vía directa que une dos puntos clave del centro histórico
La simetría de los edificios se nota al momento doce manzanas con un diseño armónico y la misma altura
Las esquinas redondeadas no están solo por estética se pensaron para favorecer el paso del aire en una época con saneamiento deficiente
La alineación de cornisas y balcones hace que al caminar la vista se conduzca hacia el final de la calle con una sensación de orden muy marcada
Las comodidades que estrenó la calle techos altos columnas metálicas suelos hidráulicos saneamiento propio agua corriente y dos baños por vivienda
La curiosidad del suelo original fue de madera y por eso muchos la apodaron el salón de baile además ayudaba a amortiguar el ruido de carros
El papel social de Larios hoy es el gran escaparate del centro para celebraciones como Semana Santa Carnaval Feria de Agosto y luces de Navidad además de pasarelas y exposiciones
Calle Larios es el escaparate social del centro de Málaga, así que cuando la ciudad celebra algo, muchas veces acaba pasando por aquí. Si te gusta ver Málaga, hay momentos del año en los que la calle cambia por completo.
Semana Santa porque el centro se llena de ambiente y Larios forma parte del pulso de esos días, con muchísimo movimiento desde primeras horas.
Carnaval cuando el centro se anima con actividades y el ambiente se nota especialmente en el eje Larios–Constitución.
Feria de Agosto porque durante el día el centro se convierte en una fiesta continua y esta calle suele ser uno de los puntos más vivos.
Luces de Navidad cuando Larios se convierte en el gran paseo de la ciudad y el plan es venir a verla, caminarla y repetir.
Pasarelas y exposiciones porque, además de celebraciones tradicionales, la calle se usa como escenario para propuestas de moda y muestras al aire libre.
Si vienes por la Alameda Principal, lo natural es entrar desde ese lado y avanzar recto hacia la Plaza de la Constitución. Y si ya estás en la Plaza de la Constitución, solo tienes que asomarte al arranque de la calle y bajarla completa hasta la Alameda.
Entrando desde Alameda Principal es la forma más típica si vienes desde el puerto, el Parque o las zonas de transporte del centro, porque Larios arranca justo ahí y se reconoce al momento
Entrando desde Plaza de la Constitución es la opción más cómoda si vienes de calle Granada, la zona de la Catedral o llevas un rato moviéndote por el casco histórico, porque la plaza te deja en la puerta de Larios.
A pie por el centro casi siempre terminas cayendo aquí sin buscarlo, porque es una calle recta, peatonal y conecta con los recorridos más habituales del centro histórico.
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