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En el Puerto de Málaga, al final del recinto portuario, hay una referencia fija en el frente marítimo que es La Farola de Málaga, el faro del puerto y uno de los símbolos de la ciudad. Se sitúa en el tramo donde el puerto se abre hacia el mar y donde el paseo conecta de forma directa con el entorno portuario.
Su ubicación la deja en el eje que une Muelle Uno, La Malagueta y la terminal de cruceros, por lo que es un punto de paso habitual cuando se recorre el puerto a pie por esta zona.
La Farola de Málaga se construyó entre 1813 y 1817. La obra se atribuye a Joaquín María Pery y Guzmán, el nombre que queda asociado a la construcción del faro del Puerto de Málaga que hoy identifica la entrada del recinto portuario.
Ese dato sitúa el edificio en el siglo XIX, en un momento en el que el puerto necesitaba una referencia visible para la navegación y el tráfico marítimo. Desde entonces, La Farola queda integrada como parte estable del recinto portuario y como señal reconocible en la costa de Málaga.
En Málaga, el nombre que más se usa es La Farola de Málaga, no el faro. Es un apodo popular que terminó quedando como forma habitual de referirse al faro del Puerto de Málaga, hasta el punto de dar nombre al Paseo de la Farola, en el frente marítimo.
La explicación se apoya en cómo se percibe el edificio al verla en el puerto, un faro más bajo que otros y con un cuerpo inferior más ancho. Esa base se ha relacionado tradicionalmente con la forma de una falda, y de ahí el uso del femenino farola en la ciudad. En este contexto también suele citarse la Farola del Mar de Santa Cruz de Tenerife como otro caso conocido de faro tratado en femenino en España.
Uno de los golpes más claros a su funcionamiento llega con el terremoto de 1884. Tras ese episodio, el mecanismo luminoso quedó inoperativo y tuvo que repararse al año siguiente para que volviera a cumplir su papel como referencia marítima en el Puerto de Málaga.
El otro punto de inflexión se da durante la Guerra Civil Española. El 28 de agosto de 1936, por orden de la Comandancia de Marina (todavía bajo la República), la Farola se apagó y se mandó pintar de color tierra con machones oscuros y claros para camuflar su silueta frente a la artillería naval y la aviación del ejército sublevado.
Aun con ese camuflaje, el faro fue alcanzado por proyectiles durante la toma de Málaga y terminó reconstruido en 1939, consolidando la imagen que se reconoce hoy en este tramo final del recinto portuario.
La Farola queda integrada en una zona del Puerto de Málaga que se recorre a pie con continuidad por el frente marítimo. Desde su entorno se enlaza el paseo hacia Muelle Uno y hacia La Malagueta, y también se mantiene cerca la terminal de cruceros, por lo que es un tramo habitual cuando se camina por el recinto portuario.
En lo práctico, el punto de apoyo más directo es el aparcamiento público situado justo debajo. Al conectar con Muelle Uno, quedan a mano aseos, restaurantes, tiendas y zonas de descanso, servicios que suelen usarse como referencia al moverse por esta parte del puerto.
La Farola de Málaga no permite acceso al interior del faro, pero su edificio inferior se está acondicionando para albergar el futuro Museo del Puerto de Málaga. Esa preparación se desarrolla dentro del propio recinto portuario, en el entorno inmediato de Muelle Uno, con el flujo habitual de paso hacia La Malagueta y la terminal de cruceros.
Un ejemplo de visita guiada por la zona sería este:
La visita empieza paseando por el Puerto de Málaga, donde antes atracaban mercancías y hoy atracan yates de lujo y cruceros gigantes.
Desde ahí caminamos hacia el Muelle Uno, una zona moderna y animada llena de terrazas, tiendas y palmeras, siempre con el mar al lado. haciendo hincapié en curiosidades como que este muelle cambió por completo la relación de Málaga con el mar, ya que toda la zona fue añadida al mar durante el siglo XIX.
Seguimos hasta La Farola, uno de los pocos faros de España con nombre femenino, perfecto para fotos con la Alcazaba y Gibralfaro de fondo. Desde aquí también se puede mencionar la Plaza de Toros de la Malagueta, que fue construida en el siglo XIX y es una de las más antiguas de España.
Y para rematar, cruzamos hacia la Playa de la Malagueta, donde se habla de los espetos, los chiringuitos y el lujo de disfrutar de más de 330 días de sol al año.
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