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La Plaza de la Constitución es la plaza más importante del centro histórico de Málaga desde finales del siglo XV. Durante siglos fue el gran espacio público y político de la ciudad, con instituciones alrededor como la Casa Capitular o Ayuntamiento, la Casa del Corregidor, la cárcel, la Audiencia o el Colegio de los Jesuitas.
En época nazarí se conocía como Plaza de las Cuatro Calles, después fue Plaza Mayor, y en 1812 pasó a llamarse Plaza de la Constitución. Hoy es un paso natural entre las calles peatonales del casco antiguo y el arranque de Calle Marqués de Larios.
Empieza como un ensanche en la medina, el encuentro de cuatro vías principales que explica su nombre nazarí Plaza de las Cuatro Calles.
Con la Málaga cristiana se consolida como Plaza Mayor y se convierte en la nueva centralidad político institucional de la ciudad, ya no ligada a la Alcazaba y su entorno.
En la primera mitad del siglo XVI fija casi su planta definitiva, y el plano de 1571 conservado en el Archivo Municipal refleja esa forma ya muy reconocible.
A lo largo del siglo XVI se van instalando las sedes de las instituciones que regían la ciudad, además de carnicerías públicas, notarías, portales para escribanías y comercios.
La picota se instaló tras la conquista, pero se trasladó pronto a la ribera del mar para dejar el solar de la plaza libre para usos cívicos.
Con el tiempo, el peso urbano se reparte con espacios nuevos como la Alameda, más amplios y saneados, y la plaza pierde parte de protagonismo a partir del siglo XVIII, sin dejar de ser un lugar de referencia.
Un detalle clave de esa historia es la Fuente de Génova, un ejemplar tardorrenacentista remodelado en el siglo XVII, que aparece ligada al uso cívico del espacio y a sus cambios con el paso del tiempo.
Está colocada en un lateral para mantener el centro despejado, y eso explica por qué la plaza funciona tan bien cuando hay actos y montajes.
Aquí estuvieron durante siglos la Casa Capitular o Ayuntamiento y otras instituciones de administración y justicia, y eso se nota en el carácter del lugar.
Merece un desvío corto porque sorprende su patio central y cómo los ejes del pasaje rematan visualmente hacia las calles colaterales y hacia la plaza a través del arco de acceso.
El pasaje mantiene el peso simbólico del Café de Chinitas, ligado a la memoria cultural de la ciudad, y es uno de esos rincones que se visitan por lo que representa además de por lo que se ve.
Edificio del siglo XVIII de barroco clasicista declarado Monumento Histórico Nacional en 1923, con una fachada tipo edificio balcón y balcones corridos pensados para ver festejos desde la plaza.
Semana Santa
Sigue siendo un núcleo de celebraciones ciudadanas y un punto muy usado cuando el centro está tomado por actos y recorridos
Feria de Málaga
La plaza forma parte del ambiente del centro cuando la ciudad se vuelca con celebraciones y concentración de público
Actos públicos durante el año
Por su forma y por tener el espacio central libre, es una plaza que históricamente se adapta muy bien a eventos y celebraciones
Si vienes por Calle Marqués de Larios, no tiene pérdida, la calle desemboca directamente en la plaza, caminas recto y el espacio se abre de golpe.
Si te mueves por el centro histórico, la referencia útil es que la plaza se orienta hacia dos ejes muy claros, hacia Calle Granada como directriz de la trama urbana, y hacia la calle de los Mercaderes, hoy Calle Santa María, en dirección a la Catedral. Con cualquiera de esas referencias terminas cayendo en la Plaza de la Constitución sin necesidad de mapa.
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